Si trabajas tu cuerpo haciendo Cross Training es probable que llegues a una perfección mayor que la que conseguirías con otros deportes. Con esto no menospreciamos otras actividades deportivas, pero es cierto que pocos deportes generan tantos cambios en nuestro físico como el Cross Training.
La razón principal es que el cuerpo de Cross Training es un cuerpo preparado para afrontar lo inesperado, eso hace que deba estar forjado en más habilidades que otros deportes. Un atleta que practique este deporte debe ser fuerte, ágil, rápido, potente, flexible y a la vez tener una buena coordinación, sin dejar de lado una gran resistencia tanto muscular como cardiovascular.
Estoy seguro de que esto también se consigue en otros deportes, pero quizás son menos accesibles a la hora de ver resultados de manera algo más rápida.
Como te habrás podido dar cuenta no he hablado de estética en ningún momento, y es que un cuerpo perfecto es cierto que puede referirse a una simple realidad estética, pero creo que para que un cuerpo sea perfecto debe ser útil, práctico, eficaz, eficiente y saludable. Y eso no siempre va reñido con algo estético.
La estética se basa en cánones de belleza que varían tanto con la época, como con las modas. Hace no mucho la moda skinny, o de extrema delgadez en la mujer nos llevó ante avalanchas de trastornos alimenticios que aún colean en nuestra sociedad. Mujeres que veían en la delgadez sin más la definición de perfección. Por suerte el paso del tiempo va dejando esas tendencias nada saludables atrás en favor de cuerpos más saludables, fuertes y capaces.
La finalidad de nuestro cuerpo es ser capaz. Capaz de moverse, levantarse, agacharse, levantar pesos, ser rápido, ágil, fuerte y también flexible. Debe poder adaptarse a nuestras necesidades a lo largo de nuestra vida, y para ello el Cross Training puede ser el deporte ideal porque nos prepara a muy diferentes niveles.
El cuerpo de un atleta de cross training o cross-trainingero está preparado para correr un sprint, pero también una distancia media con un chaleco de 9 kilos, para luego pasar a hacer el pino o levantar una barra de halterofilia con un peso igual o superior al peso corporal del atleta en repetidas ocasiones… y todo eso en una sola sesión. Si eso no es un cuerpo capaz, dime tú cuál es.
Esa variedad en el entrenamiento nos lleva a estar preparados para subir escaleras cargados con la compra si se estropea el ascensor, a levantarnos del suelo con nuestro bebé o a llegar a la vejez pudiendo valernos por nosotros mismos por mucho más tiempo.
Esto se consigue mejorando la masa muscular, que es algo que se trabaja mucho, pero también mejorando la explosividad de movimientos y la resistencia ante estímulos en un corto período de tiempo.
Los movimientos gimnásticos nos ayudan con la propiocepción, o con saber ubicar nuestro propio cuerpo en el espacio, con lo que somos más ágiles y estables.
Un cuerpo perfecto no es el que preparas y trabajas para lucir en verano en la playa, es un cuerpo que no dejas de preparar para que te sea útil en todas las etapas de tu vida.
El cuerpo perfecto te permite obtener buenas marcas en tu época más competitiva en el box, pero también te hace poder levantarte del sofá o del váter sin usar las manos cuando eres algo mayor, te permite una higiene postural que mejora tu día a día y tu descanso, y consigue que puedas disfrutar de una caminata por la montaña sin agonizar.
No inviertas tu vida en mejorar un cuerpo perfecto, invierte en un cuerpo perfecto para mejorar tu vida.
¡Nos vemos en el box!
